Subscribe:

31.10.11

Puntopuntopunto

Cuando supuestamente terminamos fui toda una adulta y le puse un bonito punto final al asunto.
Meses después, cuando vi que seguramente extrañando la mascota más limpia que había tenido continuaba buscándome, ignorando el bonito y digno punto final que yo había puesto o insistiendo quizá en que era una manchita en la hoja, puse otro, esta vez no tan bonito. Un insistente punto, ahora sí final, junto al bonito y digno punto final inicial.
No todo mundo termina con dos puntos finales, quizá algún neurótico mal informado o a lo mejor alguien con problemas de tinta, de máquina de escribir o de computadora (menos probable).
De cualquier manera ella debió tomar los dos puntos finales, horizontales, como dos puntos verticales, caídos. Volvió, a llamar, no sé, a buscar de alguna manera, y yo (esta mascota limpia que había sido tan valiente y) que había dejado de extrañar (a) la (única dueña que había tenido), fui con mi marcador más permanente y desesperada remarqué el bonito y digno punto final inicial, el insistente punto ahora sí final, y para terminar verdadera e ineluctablemente, puse un tercer y último punto final con el que la persona en cuestión terminó por entender y se alejó de manera definitiva.
Lo malo, claro, es que desde donde yo estoy esa pinche historia ya no tiene final porque a alguien se le ocurrió terminarla con puntos suspensivos...

2 000 comentarios:

Alba said...

Me da un poco de pena lo que encierra este cuento...Refleja la actitud acosadora de alguna persona que no quiere entender un "aléjate", hay personas absorbentes que le ponen voluntad a su oficio de no dejar en paz...Mientras el "rechazador" tiene el papel superior de cara a la galería, la realidad es al contrario, no puede hacer nada por apaciguar la voluntad insistente del otro, el acosador es quien tiene el rol de superioridad.


Mi máxima solidaridad con quien esté sufriendo esto.

«j.m.p…» said...

mi me gustan las rayitas.
|||||||||||||||||||||||||||||||
|||||||||||||||||||||||||||||||
|||||||||||||||||||||||||||||||
|||||||||||||||||||||||||||||||
|||||||||||||||||||||||||||||||
|||||||||||||||||||||||||||||||
|||||||||||||||||||||||||||||||
|||||||||||||||||||||||||||||||
|||||||||||||||||||||||||||||||
|||||||||||||||||||||||||||||||
|||||||||||||||||||||||||||||||

Me gusta leer entre lineas que no dicen nada. Luego la esquizofrenia llena los huecos y ya no quedan puntos ni lineas ni nada, sólo una manchita de negrises.