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11.12.08

I should not be allowed to leave the house

A veces es una vergüenza ser Lluvia Méndez.

Hoy hubo varios episodios de rarezas que, si bien estuvieron morritas, todas juntas me hicieron la superrara del siglo, lo que a su vez hace posible que hoy, durante todo el día, haya sido una vergüenza ser Lluvia Méndez.

Digamos que el asunto de la rareada empezó cuando me tomé unas fotos que desde hace como dos meses me habían encargado en el job. Según yo, antes de entrar a la Dorian's (12 fotos infantiles instantáneas por $40), me vi en el espejo, me cercioré de no lucir tan culera e incluso ensayé una suerte de sonrisita que en realidad nada más es levantar un poco las comisuras de los labios para no salir con cara de enojada.

Según yo hasta me acomodé el pelo.

Pero en las pinches fotos sale una tipa con el pelo todo aplastado de unos lados y chinote de otros, con la cabeza inclinada pa un lado y con una sonrisa de mensa que la hace ver más bocona de lo que en realidad está.

Ni pedo, a quién le importa la imagen que tenga de mí el banco, right?

Fui a entregar las fotos y la muchacha de RH me preguntó si me había cortado el pelo; le dije que sí y entonces preguntó si así como lo traigo se me hace solito. Le dije que sí. Desde luego... no creo que nadie se lo peine así voluntariamente. Me dio algo de pena, pero siempre no mucha. Luego me deseó que en navidad me dieran muchos regalos... "un novio por ahí", o algo así me dijo al final. Y se rio. Sabe que no tengo novio. ¡Con estos pelos y estos cachetotes quién va a tener novio o lo que sea!

Antes de irme a trabajar me comí unos tacos de birria con una carne que jamás quiero enterarme de qué era, aunque me imagino levemente lo que era. Pasé también a una farmacia donde le pedí a la boticaria una cosa para los labios -se me olvidó cómo chingados decirle al lipistiqui para cuidarlos-; no sé qué impulso estúpido la llevó a preguntar "¿Para el fuego que traes ahí?".

Yo me saqué toda de onda y se dio cuenta.. creo que lo que vio fue mi arete porque no traigo otra cosa fuera de lo común... dijo, "Ah, no es fuego, entonces..."

Lo que sigue no importa. Lo que importa es que la tarada pensó que tenía un fuego y sólo era mi superelemento de sex-appeal. Ni pedo.

Hubo trabajo. Hoy no llené ninguna solicitud, por cierto. Hubo hora de ir a comer. Hubo todas esas cosas que siempre hay. Hubo regreso. Hubo un momento awkward cuando le ofrecí la chingadera que ofrezco a una señora que se estaba orinando. Fue awkward entretenerla con eso y fue también awkward hacer como que no me daba cuenta de su bailecito disimulado. De veras ya se orinaba.

Hubo comprar unas plumas y pagar en la caja de una persona que digamos que me parece cute y me pone nerviosa.


[una moneda en mi camino
me enseñó que mi destino
era rodar y rodar...]

Cuando estuve frente a la caja, ya que nos habíamos saludado un poquito (de perdida ya le respondí su saludo con "Hola" y no "Br" como la otra vez), tuve que sacar mi abriguito de mi bolsa para agarrar dinero de ahí. Y luegoooooooo... pinche monedita cabrona... se cayó de mi abriguito, cayó justita de filito... lo más difícil del mundo, que caigan de ladito y derechitas para irse rodando... pues esta pinche moneda de 5 pesos se fue rodando como ocho kilómetros, hasta por allá, que la detuvieron unos muebles. Todo lejos.

Estuvo bien ridículo y pude haber salvado un poco la anécdota haciéndome la chistosa y haciendo un comentario sobre la pinche moneda fugitiva, o prófuga, o lo que fuera, cualquier cosa, aunque fuera mencionarla y reírme. Pero no. Nomás atiné a decir " 'orita vengo". Toda nerviosa, again, como animalillo asustado.
Fui a la moneda, me agaché (literalmente me agaché, de hacerme gacha), la recogí y volví toda roja a la caja, a pagar.

No es la gran cosa, pero es una cosa ridícula que siento que sólo podría pasarme a mí.

Luego ya son cosas menores... un perro me ladró en la calle y me hizo brincar y torcer la cara de miedo; en la parada del camión me acordé de todo lo que había pasado, me reí y el abajo de mi lengua echó un chorrito de baba, de esos que se avientan de repente, todo raro,
vergonzoso si me vio la señora que estaba esperando transporte sentada; al del camión le pagué $9.00 pensando que era de los grandotes, pero era de los que cobran $7.50. Desde luego, el cabrón chofer no protestó ni nada. Pero a quién se le ocurre, con el sietote y el cincuentota que tienen ahí escritos... "T.Of. $7.50", dice, y yo regalando dinero como si no me estuvieran debiendo 700 pesos del trabajo.

Bueno.. enough for today.

Byes.

2 000 comentarios:

Sophie Kriger said...

jajajajajaja!!!

la moneda fugitiva... jajajajaja

profuga... jajaa que alguien la detenga!!! que envien a una patrulla de transito, a una del AFI, al FBI, jajajaja

mensa! pero no te awites, igual uno se enamora de aquellos que nos parecen tiernos con sus detallitos asi ñoños...

vOlk said...

ya te lo dije, pero ahora te lo posteo por aqui. Esto ha sido de lo mas divertido, me rei tanto que la cabecera y toda mi cama empezo a moverse y golpear la pared, sé que suena un tanto sexoso, pero en verdad fue solo mi ataque de risa al leer tu blog!

No es que tus miserias me causen felicidad, sino la forma en que las escribes!

waaaaaaah
=)