le mandé un correo a la muchacha que me gusta diciéndole parte de lo que siento.
no le pido nada... sólo le insinúo que quiero pasar más tiempo con ella.
ni siquiera le pido que conteste, a lo mejor por eso no me dice nada.
se lo dije con artificios torpes y nerviosos, así como soy yo. le dije a pesar de que de seguro ya lo había inferido por mis transparencias y mis sonrisas y todo el pedo.
le dije porque me lo debo a mí, se lo debo a mi libertad y todo el pedo.
le dije para hacer una especie de statement sobre las confesiones y declaraciones de amor. para asegurarme a mí misma que éstas no necesariamente implican adoptar una posición desfavorable frente a la persona que la hace suspirar a una.
le dije y no me siento vulnerable. le dije con fuerza, le dije sonriéndole, sin esperar favores, sin faltarme a mí al respeto.
le dije, y esto es lo más importante, porque eso de estar escribiendo acá, donde casi nunca nunca exagero ni nada, sólo era deformar lo que siento, que en realidad es casi casi inofensivo.
sin tanta creepiness, sin tanto stalkeamiento, y sobre todo, sin rencor ni nada.
además era como nada más aventar botellas al mar.
bueno, pues ya le dije. ahora sí, a superarlo.