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17.2.14

Hoy, después de semanas, me tocó regar las plantas de la casa: más de 10 árboles grandes y el doble de macetitas y arbustos, más algunos nopales y otras cactáceas. Hacía rato que no me tocaba estar parada un rato rociando de agua las hojas, los troncos, su pisito, mirándolas nada más.
Viendo reflejos breves, cambiantes, en la multitud de hojas y flores mojadas, mientras me llenaba de ese olor a tierra mojada, a mañana fresca y sol calientito que tanto me encanta y que me trajo de repente una nostalgia dulce, sin dolor, que recordaba otros tiempos en los que hacía justamente lo mismo: mañanear para estar con las plantas.
Vi, entrándole duro al jazmín explotado de flores, una especie de palomilla gigante, que si hubiera estado tantitito más grande, habría sido colibrí. Minigigante.
Me tocó también estar regando el bambú y las buganvilias que están a un lado, y ver un colibrí verde acercarse al agua. Hice un poco de waterbending y gestioné que un chorrito delgado del agua que salía de la manguera fuera en su dirección. Enseguida se puso debajo del chorrito en cuestión, y empezó a girar, arquear, voltear la cabecita: ¡se estaba bañando!
Terminó y se fue a secar sacudiéndose bajo el sol, en la cerca de la casa.
Me puse feliz, y entendí que esa nostalgia que me había llegado cuando se me juntó todo de lleno (plantas, sol, aire fresco, flores, agua, tierra) era de pertenencia: no de que las plantas, la tierra, el agua me pertenecieran a mí, sino de yo pertenecer a ellas.

Y tras la nota luminosita buenoide, para compensar y para que no se piense que no soy yo, que se me fue lo oscura y lo grosera, he descubierto recientemente que para los homofóbicos tengo un poquitito de tolerancia y groserías (no tienen toda la culpa de estar pendejos), pero para los jotos y las jotas closeteras que son los primeros en burlarse de cualquier homosexual o burlarse de algún heterosexual insinuando que no lo es, sólo tengo desprecio y un asco profundo.

25.7.13

Se llena de orgullo, se llena de sí, cada vez que su pareja le dice "no te merezco".
Se llena de orgullo, también de una mezcla entre incredulidad y modestia, pero más de orgullo. Sí, se enorgullece muchísimo de que su pareja le diga que no le merece.
Lo que no sabe (por lo pronto) es que ese enunciado tiene una segunda parte: no le merece, merece a alguien mejor.

29.6.13

Miedo a la soledad y a la compañía; a la muerte pero también a la vida; miedo al bien y al mal: ¿sentimientos universales en diferentes grados, o neurosis personalísimas de una autora asustadiza? 
De amor, desamor y otros miedos ofrece una perspectiva inesperada en tanto subjetiva respecto al enamoramiento y el desencanto romántico, y de uno que otro de los gustos y sustos que enfrentamos cotidianamente. 

1. "Me gustaba ir a tus tocadas más que por tu música porque me imaginaba que la tocada era yo".
"Guitarrista" es un relato sobre el enamoramiento que se convierte en stalkeamiento en una persona que va viviendo por momentos demasiado dentro de sí: el momento de una canción, el momento de abrir una cheve helada y contemplar la neblinita blanca que sube por el cuello de la botella, el momento de un sueño de luces... y lo que pasa después de una insistencia de mensajitos impropios.

2. "Enumerarle todas las veces que su nombre ligero ha saltado en tus conversaciones desde su escondite detrás de una palabra cualquiera (...) y explicarle que (...) su nombre se te aparece en todos lados, donde no lo buscas".
"Rebeldía" es una reflexión sobre la forma en la que podría darse un acercamiento a la mujer que se encuentra en todos lados sin buscarla. Una forma casi casi involuntaria que obedece a rebeldías francamente corporales.


3. "Comentábamos el físico de uno de los personajes secundarios, ni siquiera de un protagonista; coincidimos en que eran muy burdos los trucos para hacerlo parecer obeso, ni siquiera estábamos en desacuerdo. Y de repente lo dijiste: ya no quieres estar conmigo".
"Agonía" platica el momento justo en el que una relación ya muerta de hace tiempo se desecha, y la agonía tan encarnada que sin embargo experimenta la persona "dejada".

4. "En otras circunstancias la pensaría más para entrar inmediatamente después de alguien a un baño que acaba de desocupar, pero me siento tan a gusto en este lugar que realmente no le doy tanta importancia. (...) en menos de medio minuto termino de orinar y cuando levanto la tapa del bote de basura, lo veo ahí".
"El secreto" es un relato sobre las cosas espantosas que qué bueno que no nos encontramos en los baños por más públicos que sean. 

5. "Cada cuarenta minutos pensaba cómo iba a ser su vida sin él. Cada cuarenta minutos imaginaba un aspecto diferente de su soledad. Ahora pensaba en las canciones con las que iba a llorar; programaba mentalmente 'All by Myself', 'Corazoncito tirano', ¿a qué hora los encuentros corporales se habrían convertido en trámites?, 'Días de sombrillas', ¿se habrían convertido en trámites burocráticos?, ¿o de cuáles?, 'Arriesgaré la piel', todas tendrían algo que ofrecerle para inspirarse y poder llorar a gusto".
"Nos decíamos unos buenos tardes romantiquísimos" señala la ridiculez del sufrimiento que alguien va programando para cuando termine una relación que tiene rato en la monotonía, y el contraste con el bienestar que le brindan sus calzones nuevos. 

6. "Un día me convencí de que todo podía predecirse matemáticamente."Inmediatamente me ordené calcular la probabilidad de que me correspondieras si te declaraba mi amor".
"Bizarre Love Dot" reflexiona sobre cómo el amor se puede quedar apenas en un puntito y no llegar ni a línea, mucho menos a triángulo, cuando el miedo es más grande.

7. "El cielo se cayó. No, no había llovido y caídose el cielo en sentido figurado, como se dice comúnmente para indicar un exceso pluvial. No.Simplemente un día amaneció y todas las superficies tenían una cubierta aterciopelada como la que queda en la pantalla de las televisiones al apagarlas tras horas de diversión sin fin".
"Suavedad", se llama. ¿Qué haríamos si un día despertáramos y el cielo no estuviera arriba?, ¿por qué se habría caído?, ¿qué pasaría arriba donde antes había cielo? ¿Algo así...?

8. "Cambió de página y le llamó la atención su nombre.Años de practicar y dominar las oscuras artes del egocentrismo le habían otorgado una especie de radar para detectar todo lo que estuviera relacionado con ella, aunque fuera remotamente.Ahí, en el periódico, era su nombre el que estaba impreso debajo de la foto de un cadáver".
"This Is Moth" platica cómo nace en una muchacha un miedo irracional a morir, sus esfuerzos por evitar la muerte y lo que encuentra en el camino.

De venta aquí.

13.4.13

Lo peligroso de la dignidad es que la tomamos por algo que no es: algo para aparentar delante de otros, no algo para conservar frente a una misma.

5.4.13

Qué tuyo será mi cuerpo,
que es más tuyo de lo que sé
(y mira que yo sé mucho).

6.1.13

Que nunca te falten los besos.
Que nunca te falten las nubes.
Que nunca te falten las noches.
Que nunca te falten los sueños.
Que nunca te falten los gustos.
Que nunca te falte el color.
Que nunca te falte la luz.
Que nunca te falte la tinta.
Que nunca te falten las letras.
Que nunca te falte el mar.
Que nunca te falten ideas.
Que nunca te falten las risas.
Que nunca te falte la música.
Que nunca te falte el amor.
Que nunca te falte la ayuda.
Que nunca te voy a faltar yo, la Lluvia.

26.11.12

"Chinguen a su madre, sueños".
-Alguien de corazón roto.

26.10.12

Aviso que ejerceré toda mi misantropía, resentimiento, intolerancia y ganas de chingar disponibles a esta hora.

Dice el caballero heterosexual, desde la superioridad que le confiere su virilidad, esa que va marcando cada vez que nos habla a los demás con tono golpeado, esa que refrenda cada vez que le dice puñal al compañero de trabajo flaquillo al que nadie respeta, esa que para nada pone en duda cuando evidencia sus ganas de ser chismoso al insinuar, presumiendo, que otro compañero machito (muy chamaco) ha cogido con varias compañeras.
Dice, pues, desde su superioridad innegable:
"Imagínate a dios bendiciendo eso (en referencia a una supuesta boda entre mujeres)".

Yo me imagino que si dios, el que sea, la que sea, los que sean, no son capaces de bendecir una relación basada en el amor, por qué chingadas madres le van a andar bendiciendo a él su amor de gorila con aliento a caca. Eso, con perdón, no es de dios.

22.10.12

Desconfío de la frase "no hay palabras para describir...", porque a menudo lo utiliza gente con vocabulario muy limitado, y puede ser que en efecto las haya pero las desconozca, lo cual no significa que sea así. Puede ser que realmente no las haya pero como es gente de vocabulario limitado, no se le crea.

¿Entonces mejor confiar?

11.10.12

Platicar, hablar, gritar sobre ti; escribir, leer sobre ti; reír sobre ti; venir, llegar sobre ti.
Vivir de ti y sobre ti.

9.10.12

Me gustan las mañanas de invierno. Heladas y limpias, que invitan a pasar el día completo entre las cobijas suaves y calientitas.
Me gusta el invierno porque llueve y cuando escampa el cielo está lavado, y los colores son más azules o más blancos, incluso los cerros con su café rojizo intenso recién regado, con sus plantas revividas y verdes, brillantes.
Me gusta hablar y que mi aliento salga pintado de blanco, del frío que hace.
Me gusta usar guantes, y aunque me gusta mucho estar desnuda o semidesnuda, me gusta mucho también el abrigo que uso cuando hace frío, me hace sentir alta... por alguna razón.
Me gusta que es la temporada en la que cumplo años. Igual que mi amor.

Y ya estoy sonriendo...

5.10.12

Sonreír para ocultar una profunda tristeza es como subirle a la tele para ocultar que afuera hay tormenta.

28.9.12

A veces lo único que nos salva la vida es la esperanza.
A veces lo único que nos salva la vida es el dolor.

A veces la esperanza y el dolor vienen inseparables.
A veces son exactamente lo mismo, sólo con distinto nombre.
Estar segura de tener lo más grande del mundo, lo más grande para el mundo propio. La vida resuelta, o al menos lo que se quiere de ella.
Y que se deshaga instantáneamente por un apego poco saludable a alguna imagen del pasado o a alguna ilusión de la dignidad.
Todo es tan efímero, incluso la eternidad.

Y duele demasiado como para querer seguir experimentando esas cosas que se llaman sentimientos.

12.9.12

Conozco estos ojos que bastantes personas han tenido oportunidad de admirar. Son unos ojos oscuros, arcanos; magnéticos, de mirada profunda que llama o desnuda, o sonríe lúbrica, o sonríe desafiante, aviéntate si te atreves, aviéntate si te lo permito. Son los ojos de tempestad; de la noche, traen misterio, algún indicio de peligro; son fríos a veces, otras veces prometen alguna perversión deliciosa, embriagan, igual que la noche.
Enamoran, igual que la noche, igual que los abismos.
Contemplarlos es lo que se hace. Resistir su fuerza es lo que se intenta, lo que hacemos tooooooooooooodos los que los conocemos.

Pero los conozco también en otra forma, y esa forma la conocemos pocos: tienen otra mirada, limpiecita, de llovizna que juega y refresca; mirada profunda no en el sentido de que se puede una hundir en ella, sino que viene desde adentro y trae lo que hay ahí. Trae el alma de una niña pequeñita que ama, que se asusta a veces, que ha vivido mucho pero sigue ávida de conocer.
Ser contemplada por esos ojos es lo que se hace. Dejar que me desarmen es lo que hago.
Que si me dejan de mirar me deshago, desaparezco, se me caen todos los dientes, caigo interminablemente en un abismo, me quedo sin voz, me desnudo en público y otras pesadillas recurrentes.